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Fuente http://www.climate-justice-now.org/
Durban – 28 de noviembre de 2011
LO QUE ESTÁ EN JUEGO EN DURBAN: ¿UN ACUERDO
CLIMÁTICO PARA EL 1 O PARA EL 99%?
La sociedad civil analiza los asuntos de mitigación de las conversaciones de Durban
El planeta y la humanidad ante una emergencia…
El mundo ya se tambalea a causa de graves emergencias humanitarias exacerbadas por el cambio climático: inundaciones en Tailandia y Pakistán, deslizamientos de tierras causados por las precipitaciones extremas en muchos países latinoamericanos, y una sequía de muchos años en el Cuerno de África que pone en peligro la vida de millones de personas.
Los niveles actuales de calentamiento ya han comenzado a activar importantes “puntos de inflexión” en el sistema de la tierra, tales como la liberación de metano en el Ártico, la muerte regresiva de la selva amazónica y el derretimiento de los mantos de hielo. 2 °C de calentamiento, como proponen algunos gobiernos, podrían desencadenar una serie de acontecimientos que llevarían a un calentamiento descontrolado. Desde 1986 sabemos que un calentamiento “superior a 1 °C puede provocar respuestas rápidas, impredecibles y no lineales que podrían causar importantes daños a los ecosistemas”, y cuyos efectos ya estamos viendo*.
… Pero los países ricos se arriesgan a la anarquía climática
Para enfrentar esta crisis, muchos países —especialmente países en desarrollo— desean lograr en Durban un acuerdo que se base en la ciencia, en el sistema multilateral jurídicamente vinculante que ya existe y está reflejado en la Convención sobre el Cambio Climático y su Protocolo de Kyoto, así como en lo pactado por todos los países en la Hoja de Ruta de Bali. Un puñado de países ricos, entre los que se destaca Estados Unidos, ahora quiere cambiar las reglas de juego. Quieren desmantelar las reglas para reducir las emisiones de los países desarrollados, pasar la carga a los países en desarrollo y desconocer la Hoja de Ruta de Bali. De paso, están tratando de terminar con el Protocolo de Kyoto y aun la Convención, y reemplazarla con un sistema débil e ineficaz de “compromiso y revisión” que podría llevar años de negociaciones.
Por eso Durban se perfila como un choque de paradigmas entre quienes creen que el mundo merece y necesita un sistema climático multilateral basado en la ciencia y en las normas a fin de enfrentar lo que podría ser el máximo desafío a la humanidad, y quienes procuran desmantelar el sistema que ahora existe.
Los países desarrollados deben cerrar la brecha de mitigación
Según el PNUMA, para tener una buena posibilidad de mantener el calentamiento global por debajo de los 2 °C —un objetivo que no garantiza la seguridad— la contaminación climática anual debe ser unas 12 Gt menos en todo el mundo para 2020. Con unas 14 Gt probablemente se pueda lograr un calentamiento inferior a 1,5 °C.
En Copenhague los países en desarrollo se comprometieron a lograr reducciones de más de 5 Gt: están dispuestos a cumplir con lo que les corresponde, siempre y cuando reciban el apoyo financiero, tecnológico y de desarrollo de capacidades previsto en la Convención. De manera que para que el calentamiento sea inferior a 1,5 °C queda una brecha de unas 9 Gt (es decir, 14 menos 5) que deberá ser la reducción de los países desarrollados.
Sin embargo, los países desarrollados han ofrecido menos de 4 Gt de reducciones, lo cual es un esfuerzo bastante menor del ofrecido por los países en desarrollo, y eso a pesar de sus “responsabilidades y capacidades diferenciadas”, es decir, su mayor contribución a las causas del cambio climático y su capacidad superior para abordarlo. Además, se podrían perder unas 4 Gt por “resquicios” en la contabilidad. Los mercados de carbono podrían llevar a resultados aún peores. En otras palabras, es posible que los países ricos “no hagan una contribución neta a la reducción de emisiones para 2020”.
En vista de lo alejados que están los compromisos sobre las emisiones con lo que indica la ciencia, queda claro que las negociaciones no van por buen camino. Un informe del PNUMA confirma que las reducciones de emisiones prometidas por los países son demasiado débiles para impedir un cambio climático peligroso y podrían causar un calentamiento catastrófico de 5 °C. En África y otras grandes masas territoriales el calentamiento sería mucho mayor y
marcaría el comienzo de efectos nunca antes vividos por la civilización humana.
Debe cumplirse el acuerdo de la Hoja de Ruta de Bali
Según la Hoja de Ruta de Bali, adoptada en la conferencia de la ONU sobre el cambio climático de diciembre de 2007, los gobiernos acordaron un enfoque en el que todos los países (responsables del 100% de las emisiones mundiales) contribuirían a solucionar el cambioclimático de manera equitativa, ajustada a su responsabilidad histórica y en función de las responsabilidades comunes pero diferenciadas.
“En vista de lo alejados que están los compromisos sobre las emisiones con lo que indica la ciencia, queda claro que las negociaciones no van por buen camino. Un informe del PNUMA confirma que las reducciones de emisiones prometidas por los países son demasiado débiles para impedir un cambio climático peligroso y podrían causar un calentamiento catastrófico de 5 °C”.
“Sin embargo, la letra chica indica que los países ricos quieren un nuevo tratado que reemplace al existente —el Protocolo de Kyoto— y los países menos avanzados y las naciones insulares quieren un nuevo tratado que complemente y coadyuve con el Protocolo de Kyoto, pero que no lo reemplace. Estas posiciones son incompatibles”.
En virtud de la Convención y su Protocolo de Kyoto, los gobiernos han acordado dos vías de negociación. Se pactó que se mantendría el sistema actual como base del régimen climático mundial, y que sobre esa base se seguiría construyendo de una manera equitativa.
Según la Hoja de Ruta de Bali, se entendió que:
• Se llevarían a cabo negociaciones para garantizar que los países desarrollados adoptaran un segundo compromiso para reducir emisiones conforme al Protocolo de Kyoto a partir de 2013;
• Estados Unidos, que es el único país que ha repudiado el Protocolo de Kyoto, asumiría compromisos similares conforme a la Convención; y
• los países en desarrollo emprenderían acciones de mitigación adecuadas a sus realidades nacionales, posibilitadas y apoyadas por ayuda financiera y tecnológica, y que fueran medibles, informables y verificables.
El trato, siempre subrayado por el Grupo Africano y muchos otros países en desarrollo, consistía en mantener las reglas existentes —entre las cuales las disposiciones sobre transparencia y cumplimiento según el Protocolo de Kyoto— y elevar el nivel para otros países (entre los cuales, Estados Unidos) a través de nuevas negociaciones conforme a la Convención. Los países desarrollados también debían cumplir con sus obligaciones de larga data pero poco
implementadas de facilitar la adaptación y realizar importantes transferencias financieras y tecnológicas a los países en desarrollo.
En cambio: desregulación del régimen del cambio climático
En lugar de cumplir con este plan, muchos países desarrollados ahora han indicado su intención de eludir su obligación vinculante de reducir la contaminación climática mediante la destrucción del Protocolo de Kyoto y su reemplazo con un sistema más débil de “compromiso y revisión”. Al mismo tiempo buscan mantener y ampliar los elementos que prefieren del Protocolo de Kyoto (es decir, los mecanismos de mercado) en un nuevo acuerdo, y descargar sus responsabilidades sobre los países en desarrollo.
Un sistema de “compromiso y revisión” significaría que los países ricos con mayor responsabilidad por el problema solo reducirían sus emisiones en función de las presiones políticas a nivel nacional, pero no de las realidades científicas cada vez más alarmantes. No habría compromisos internacionales vinculantes, no se exigirían esfuerzos comparables a los países desarrollados y no habría garantía de la realización de esfuerzos adecuados. Seabandonaría el sistema de normas comunes y cumplimiento internacional del Protocolo de Kyoto que le otorgan significado a estos compromisos.
De hecho, un enfoque de este tipo sería una desregulación del régimen del cambio climático y,en caso de ser adoptado en un tratado, significaría consagrar la desregulación en el derecho internacional.
Un mandato para liberarse
Una persona que se guíe por los informes de prensa seguramente pensará que el tema principal de la conferencia de Durban sobre cambio climático es acordar un nuevo tratado que obligue a todos los países. Este es el mensaje que los países ricos se han ocupado de diseminar en los medios, llevando al público a creer que Durban debería finalizar con un nuevo tratado, o al menos con el mandato de elaborarlo. Al mismo tiempo, algunos países en desarrollo
también han reclamado un nuevo tratado. Sin embargo, la letra chica indica que los países ricos quieren un nuevo tratado que reemplace el existente —el Protocolo de Kyoto— mientras que los países menos avanzados y las naciones insulares quieren un nuevo tratado que complemente y coadyuve con el Protocolo de Kyoto, pero que no lo reemplace. Estas posiciones son incompatibles.
En otras palabras, los países en desarrollo desean implementar la Hoja de Ruta de Bali y asegurar compromisos vinculantes conforme al Protocolo de Kyoto, pero los países desarrollados quieren liberarse de todo esto por medio de un nuevo mandato. Si se acuerda un nuevo mandato, es poco probable que prevalezcan los intereses de los países pobres. Es probable que Estados Unidos no quiera adherirse, lo cual llevaría a más demoras y parálisis. La Convención y el Protocolo de Kyoto constituyen la arquitectura climática actualmente vigente y vinculante: es preciso implementarlos cuanto antes, no reemplazarlos. Los países desarrollados se presentan como progresistas al reclamar un tratado jurídicamente vinculante o el mandato de elaborarlo, cuando en realidad están violando el régimen obligatorio actual, cambian las reglas de juego pactadas en la Hoja de Ruta de Bali y desconocen el acuerdo de aprobar un segundo período de compromisos del Protocolo de Kyoto.
“El cambio de dirección de las negociaciones de la ONU sobre el clima hacia un sistema “de desregulación” basado en compromisos se fundamenta en los intereses creados de los paísesindustrializados del Norte, las instituciones financieras internacionales, las grandes empresas multinacionales y las élites tanto del Norte como del Sur”.
Debe comprenderse lo que realmente significa este reclamo de un nuevo tratado que reemplace el Protocolo de Kyoto: los países ricos se echan atrás y desconocen obligaciones que les resultan inconvenientes, a costa de los pobres y del planeta. Los ricos y poderosos reescriben las reglas en su propio beneficio, como lo han hecho siempre.
Un programa por y para las élites y las grandes empresas: hecho por el 1% para el 1%
“El cambio de dirección de las negociaciones de la ONU sobre el clima hacia un sistema “de desregulación” basado en compromisos se fundamenta en los intereses creados de los países industrializados del Norte, las instituciones financieras internacionales, las grandes empresas multinacionales y las élites tanto del Norte como del Sur.
Por ejemplo, la posición de los Estados Unidos en las negociaciones internacionales sobre el clima deriva en buena medida de su fracaso en sancionar leyes nacionales sobre el tema, lo que a su vez es consecuencia de las medidas tomadas por poderosos grupos de presión económicos entre los cuales los que representan el sector del carbón, el petrolero, el automotor, el metalúrgico, el de los fertilizantes, los productos químicos y los agronegocios así como otros intereses especiales, y los grupos de cabildeo y los políticos que estos financian en Washington.
Los intereses creados no solo se han opuesto a las leyes nacionales y los compromisos internacionales de reducir las emisiones, sino también a cualquier forma de restricción de las emisiones que pudiera afectarlos. Algunos propulsan el esfuerzo por negar la existencia del cambio climático mediante ataques a los científicos que trabajan en el tema y así dificultan la comprensión pública de la necesidad de tomar medidas. Más que socavar los compromisos
actuales, de por sí inadecuados y que podrían llevar a que se produzca un calentamiento global de más de 5 °C, lo que procuran es detener cualquier medida eficaz con relación al cambio climático.
Lo que debe suceder en Durban
Desde 2005 se prolongan las negociaciones sobre más compromisos de las Partes del Anexo I, sin que estos países se hayan comprometido claramente a cumplir con sus obligaciones legales.
Se ha terminado el tiempo para garantizar que no quede una “brecha” entre el primer y el segundo período de compromiso del Protocolo de Kyoto: ha llegado el momento de la verdad.Ahora es necesario que los países desarrollados se comprometan a extender el Protocolo por un segundo período, de carácter jurídico y no político.
Europa debe adoptar la postura de encabezar a los países desarrollados y unirse a los países en desarrollo en su llamado por un resultado más ambicioso, que enfrente los temas difíciles soslayados en Cancún, cumpla las promesas hechas en Bali y desarrolle —en lugar de desmantelar— el sistema climático creado desde la adopción de la Convención en 1992.
Europa, que en otras épocas trató de brindar el liderazgo que a otros países desarrollados les faltaba, ahora anda con evasivas, procurando beneficiarse de las acciones deshonrosas de Canadá, Japón, Rusia, EE. UU. y otros que buscan destruir el Protocolo de Kyoto sin asumir la culpa. Ha llegado el momento de que Europa muestre el camino correcto.
Todos los países desarrollados deben reafirmar su compromiso con la Hoja de Ruta de Bali que abarca el 100% de las emisiones globales a través de tres pilares:
1. reducciones vinculantes para los países del Anexo I del Protocolo de Kyoto;
2. esfuerzos similares por parte de los Estados Unidos en virtud de la Convención; y
3. acciones de mitigación adecuadas por parte de los países en desarrollo, con apoyo financiero, tecnológico y para el desarrollo de capacidades.
Nota: Este informe se centra en la mitigación. A la brevedad habrá informes sobre otros asuntos. Más antecedentes en: climate‐justice.info.
Resultados clave para la mitigación desde Durban:
• Las Partes deben asumir el compromiso formal de cerrar las negociaciones en virtud del Protocolo de Kyoto, a través de una modificación de su Anexo B. Para garantizar que no exista una brecha entre el primer período de compromisos y el segundo, tal como exigen las negociaciones del Protocolo, debe pactarse la aplicación provisoria del segundo período hasta que entre en vigencia. Los gobiernos africanos han indicado que “No hay un Plan B” para el Protocolo de Kyoto. Durban no debe ser su cementerio.
• Las negociaciones conforme al Protocolo deben cerrar la “brecha de mitigación” entre las promesas de los países ricos y lo que exigen la ciencia y la equidad. Los países desarrollados deben actuar como líderes, dejar de lado los intereses de las grandes empresas que contaminan y reafirmar su adhesión a un ambicioso segundo período de compromiso. Europadebe mostrar el camino a los países desarrollados en lugar de seguir aplicando táctica dilatorias.
• Los países desarrollados no deben pasarle la carga a los países en desarrollo a través de los mercados de carbono, ni usando resquicios como la contabilidad creativa con relación al uso de la tierra o los excedentes de las cuotas de emisión. Las propuestas actuales de mitigación, los mercados y los resquicios no solo ponen en peligro las negociaciones sino también el esfuerzo mundial por enfrentar el cambio climático.
• Los Estados Unidos, como único país desarrollado que no es parte del Protocolo de Kyoto, debe comprometerse a hacer su cuota parte y asumir esfuerzos comparables en virtud de la Convención, que incluyan el compromiso jurídicamente vinculante a reducir las emisiones de forma ambiciosa y aplicable a toda la economía.
• En Durban se debe pactar la fuente de fondos y la escala de la financiación a partir de 2013, tanto para la mitigación como para la adaptación, así como un proceso para determinar qué monto de financiación es “necesario para la implementación de la Convención”, lo que incluye
las acciones de mitigación por los países en desarrollo.
• Se debe proporcionar financiación a través de un Fondo Verde para el Clima que sea responsable ante todos los países en virtud de la Conferencia y que preste apoyo a los países en desarrollo y no a las grandes empresas privadas. Es preciso oponerse a cualquier “servicio financiero especial para el sector privado”.
Estos elementos deben ser parte de un ambicioso paquete de medidas que fortalezcan la arquitectura internacional del cambio climático, estén al servicio de las personas y no de quienes contaminan y fomenten las transformaciones necesarias para un mundo más justo y más seguro. El mundo está expectante: Durban debe cumplir con el 99%.
Asian Indigenous Women’s Network
Amigos de la Tierra EWNI
Amigos de la Tierra (FoE) EE. UU.
Instituto de Política Agrícola y Comercial (IATP, en inglés)
Jubilee South ‐ Asia/Pacific Movement on Debt and Development
Pan African Climate Justice AllianceSahabat Alam Malaysia
Tebtebba
Third World Network
*Grupo Consultivo de la ONU sobre Gases de Efecto Invernadero, 1986
Las negociaciones sobre Cambio Climático se hacen deliberadamente complejas, entonces quien no es negociador profesional, no las logra entender. De esta forma, nadie puede reaccionar, y mucho menos podrá exigir justicia climática.
Para hacer estas negociaciones más comprensibles, voy a hacer una serie de entregas durante la COP en Durban.
Una primera dificultad es entender la página web de la CMNUCC y los documentos publicados en ésta. Toda la información está disponible, pero a veces encontrarla es tan difícil como buscar una aguja en un pajar.
Con el fin de ayudarle: aquí un resumen de los enlaces de los órganos pertinentes. Daré antecedentes y vínculos a los principales documentos para los órganos más importantes.
Los órganos de más interés político son el GTE-PK (o AWG-KP, por sus siglas en Ingles), que se dedica a la definición del segundo periodo de compromisos del Protocolo de Kioto y el GTE-CLA (o AWG-LCA, por sus siglas en Ingles), el cual tiene como objetivo implementar la Convención en todos sus aspectos relevantes. Voy a concentrarme primero en PK, y pronto también en el LCA.
Grupo de Trabajo Especial del Protocolo de Kioto (GTE-PK): buscando establecer el segundo período de compromisos
De lo que realmente se trata
El objetivo de este grupo de trabajo es sorprendentemente simple: definir una enmienda al Protocolo de Kioto en los artículos específicos a fin de asegurar que un segundo período de compromiso será aprobado.
El Protocolo de Kyoto exige en su primer período de compromiso (2008-2012) que todos los países desarrollados reduzcan sus emisiones de gases de efecto invernadero en un 5% por debajo de los niveles de 1990, tal como se define en el Anexo B del Protocolo. Esta lista incluye a los EE.UU., quienes desafortunadamente nunca ratificaron el Protocolo, dañandolo así severamente.
Obviamente, sólo definir un segundo período de compromiso no es suficiente. Es necesario contar con compromisos ambiciosos de todos los países miembros de Kioto. La lista actual de las promesas de los países desarrollados – sí, promesas sueltas, muy diferente de compromisos firmes- fue compuesta después de Cancún, y de hecho es la misma lista que para el GTE-CLA. La reducción total propuesta es de 13 a 17% por debajo de los niveles de 1990, mientras que el IPCC estableció que estos deberían ser al menos un 25-40% por debajo los niveles de 1990.
El mandato del GTE-PK y su trabajo hasta el momento
El mandato del GTE-PK se decidió en el año 2005, y fue una decisión adoptada por todas las Partes del Protocolo, el cual obliga a las partes a establecer un segundo período de compromisos .
En Bali de 2007, se definió (cf. párrafo 22) que el trabajo del GTE-PK debería terminar en 2009, en la Conferencia de Copenhague. A fin de asegurar el cumplimiento de las fechas establecidas, se definió un programa de trabajo en Poznan, 2008. Invito a los lectores a revisar el artículo 49, que determina que en primer lugar se debe determinar un número agregado de reducción de emisiones, y después el compromiso individual de cada país. En la práctica, nunca se siguió este programa de trabajo, ni se cumplieron los plazos establecidos, y ahora, en 2011, nos quedamos con textos de negociación muy inconclusos y no existe un programa de trabajo en absoluto.
Las contribuciones de los países a este texto, fueron hechos principalmente a través de presentaciones (submissions).
También son importantes la lista de propuestas ‘disparadores’ (véase punto de agende 5) realizado en 2009 a la CMP, las cuales dieron las propuestas de texto legal para la enmienda del Protocolo de Kyoto.
El trabajo del grupo de PK en Durban
Desde 2005, han habido 23 reuniones en los que trabajó el GTE-PK. La mayoría de las veces, una reunión coincidió con un período de sesiones, lo que significa la agenda se apruebe al inicio de la reunión y se llega a conclusiones al final.
En 2011 sin embargo, ya se llevaron a cabo tres reuniones, pero todas cubiertas bajo la misma sesión, que se reanudó una y otra vez. Entonces la reunión actual del PK en Durban es la cuarta parte resumida del 16eavo período de sesiones. Esto implica que la agenda sigue siendo la misma desde abril de este año, y que nunca se llegó a formular conclusiones.
El Presidente ha publicado una ‘nota de escenario‘ diferente para esta parte de la sesión. Una ‘nota de escenario’ explica las formas en que el Presidente pretende llevar a cabo las negociaciones y lo que espera que pueda pasar.
El texto de negociación actual para PK aún tiene increíblemente muchos asuntos pendientes, habiendo muy poco tiempo en las negociaciones de Durban para resolverlos. Sin embargo, el texto no debería ser ni tan larga, ni tan complicada, ya que el único tema a ser enmendado es el articulo 3.1 del Protocolo, algunas enmiendas consecuentes, y obviamente el anexo B, que define los compromisos que se llevarán a cabo.
Hasta Cancún hubo una anterior versión del texto, que en su opción A (página 9) mostró únicamente las modificaciones necesarias, y en su opción B (página 11) toda la ‘lista de deseos’ de cómo los países (mayormente los desarrollados) quieren cambiar profundamente el Protocolo. Este es precisamente el gran peligro de Durban: es posible que se decide por un segundo período de compromisos, pero con un texto legal que pervierte totalmente la idea original del Protocolo de Kioto.
Esto podría engañar a la opinión pública, pero jamas al clima!
Si tiene preguntas sobre el proceso de negociación de cambio climático, no dude en escribirme, trataré de dar respuesta en las siguientes publicaciones.
Links son en Español cuando están disponibles, caso contrario se prevé el link al texto en Ingles
(*) Nele Marien era negociadora del equipo Boliviano ante la CMNUCC desde 2009 hasta noviembre 2011
Balance y perspectivas de las negociaciones de cambio climático (Primera Parte)
http://pablosolon.wordpress.com/ (*)
Ha pasado casi un año desde que los resultados de las negociaciones de cambio climático en Cancún se impusieran con la sola objeción de Bolivia. Ha llegado la hora de hacer un balance y ver donde estamos.
En Cancún los países desarrollados listaron sus promesas de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero para el periodo 2012-2020. Estados Unidos y Canadá dijeron que iban a reducir sus emisiones en un 3% tomando en cuenta los niveles de 1990. La Unión Europea entre un 20% y un 30%. Japón un 25%. Rusia entre un 15% y un 25%[1]. Sumando todas las promesas la reducción de los países desarrollados la reducción de emisiones hasta el 2020 sería de un 13% a un 17%[2] tomando como referencia sus emisiones de 1990.
Estas “promesas” de reducción de emisiones según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente[3], el Instituto Medioambiental de Estocolmo[4] y la propia Secretaria Ejecutiva de la Convención de Cambio Climático[5] nos llevan a un incremento de la temperatura de alrededor de 4º C o más[6]. Es decir dos veces el objetivo que ellos establecieron en Cancún y que es limitar el incremento de la temperatura a solo 2º C.Con un incremento de 2º C se incrementará a millones la cifra de 350.000 muertes por año que ya se produjeron el 2009 por desastres debidos al cambio climático[7]; entre un 20% y un 30% de las diferentes especies de plantas y animales desaparecerán; muchas zonas costeras e incluso estados insulares quedaran bajo el océano; y los glaciares de los Andes -que ya han perdido un tercio de su nieve con un incremento actual de la temperatura de 0,8º C- podrán desaparecer definitivamente.¿Ahora se imaginan lo que significa un incremento promedio a nivel mundial de la temperatura de 4º C o mas[8]?
Nadie en las negociaciones de cambio climático defiende o justifica un incremento de tal magnitud. Sin embargo, Cancún abrió el camino para ello.
Cuando Bolivia se opuso a este resultado los negociadores nos dijeron que lo importante era salvar el proceso de negociación diplomática y que en Durban salvarían el clima. Ahora estamos a días de que empiece Durban y resulta que las cifras no se han movido ni un milímetro hacia arriba. Peor aun, algunos anuncian que podrían quedarse con el rango mas bajo de su promesa de reducción de emisiones.
Lamentablemente durante todo el año 2011 las negociaciones de cambio climático realizadas en Tailandia, Alemania y Panamá se han centrado en la forma mas que en el contenido. Lo que se está negociando no es como subir las promesas de reducción de emisiones sino en como se las formaliza.
El “acuerdo” de Cancún es pasar de un régimen obligatorio y con metas globales de reducción de emisiones a un régimen voluntario y sin metas globales de reducción de emisiones. Es como si uno diría a los habitantes de un pueblito que puede ser arrasado por una inundación: “¡traigan las piedras que puedan y veremos cuan alto construimos una represa!” cuando en realidad lo que corresponde es definir primero la altura de la represa para contener el río que se avecina, y en función a ello asignarle a cada familia la cantidad de piedras que debe traer para que la represa salve a todo el pueblo.
En Durban se discuten dos caminos para formalizar este “régimen voluntario de dejar hacer, dejar pasar”: uno es acabar en Durban con el Protocolo de Kyoto y listar las promesas de reducción de emisiones “que cada uno quiera” en una decisión de la COP 17. El otro camino es hacer lo mismo vaciando de contenido del Protocolo de Kyoto. En ambos casos el acuerdo es deshacerse definitivamente del Protocolo de Kyoto antes del 2020.
Para entender mejor este segundo camino, actualmente el Protocolo de Kyoto fija una meta global de 5,2 % de reducción de emisiones para el periodo 2007-2012. Lo que debería hacerse, para limitar el incremento de la temperatura a los 2º C que ellos han fijado, es reducir entre 25% y 40% las emisiones para el periodo 2013-2020 según el Panel Intergubernamental de Cambio Climático de las Naciones Unidas[9]. Sin embargo, lo que quieren hacer es simplemente listar las “promesas de reducción voluntarias” sin hacer referencia a ninguna meta global que guarde relación con un determinado incremento de la temperatura.
Quienes abogan por mantener el protocolo de Kyoto como un cascaron vacío son los países que tienen miedo a una reacción de su opinión publica: “Al menos hay que dar la ilusión de que el Protocolo de Kyoto continua para tranquilizar a nuestros electores”. Pero la otra razón que les lleva a continuar con un Protocolo de Kyoto vacío en reducción de emisiones son sus mecanismos de mercado de carbono que están colapsando.
El Protocolo de Kyoto tiene muchas debilidades, pero convertirlo en un cascaron vacío o hacerlo desaparecer en Durban es un suicidio. La única alternativa responsable con la vida es preservar el Protocolo de Kyoto con una meta de reducción de emisiones que no lleve a incendiar el planeta.
(Segunda parte: Los países emergentes y el presupuesto de carbono)
(*) Pablo Solón, analista internacional y activista social. Fue Jefe negociador para cambio climático y Embajador ante Naciones Unidas del Estado Plurinacional de Bolivia (2009-Junio 2011).
[1] Documento UNFCCC FCCC/SB/2011/INF.1
[2] 13% en el escenario de reducción de emisiones mínimas y 17% para las promesas máximas en el periodo 2013-2020
[3] http://www.unep.org/publications/ebooks/emissionsgapreport/
[4] http://www.oxfam.org/sites/www.oxfam.org/files/sei-comparison-of-pledges-jun2011.pdf
[5] http://cancun.unfccc.int/cancun-agreements/significance-of-the-key-agreements-reached-at-cancun/#c45
[6] 4° C es el promedio mundial, lo que implica que para algunos continentes como el África será 8º C.
[7] Datos del Foro Humanitario Global presidido por el ex Secretario de las Naciones Unidas Kofi Annan
[8] http://www.ipcc.ch/publications_and_data/ar4/syr/en/contents.html
[9] http://www.ipcc.ch/publications_and_data/ar4/syr/en/contents.html
